miércoles, 11 de diciembre de 2013

Fraude lleno de Magia y Misterio en el Ajedrez

Corría el siglo XVIII y nos encontramos un excelente inventor y escritor que además gustaba de jugar al ajedrez y que tuvo la ocurrencia de crear el primer autómata capaz de jugar al ajedrez por sí solo, era el año 1769, pero antes vamos a hablar de este hombre Wolgang von Kempelen consejero apreciado en la Corte de Viena e intimo amigo de la Emperatriz de Austria Maria Teresa.

Este hombre a pesar de que la historia le ha colocado como el creador del mayor fraude que engañó durante años al mundo realmente era un genio más de la época ya que se puede considerar su invento como la chispa detonante de los ordenadores que hoy en día conocemos; también realizó otros ingenios como el Mecanismo de la palabra Humana pionero en el arte experimental sobre la fonética. De ahí que a pesar de su farsa con el autómata de ajedrez, sea considerado un importante personaje histórico pionero en la robótica tal y como hoy la conocemos.

Era el año 1769 y nacía El Turco que era en sí una mesa en la que aparecía sentado un maniquí de forma humana, de raza turca con una vestimenta árabe, turbante incluido. En una de las puertas frontales cuando se abría mostraba un mecanismo de ruedas que supuestamente era el causante de que este autómata funcionase, sorprendentemente este Turco jugaba al ajedrez y además se le consideraba invencible según anunciaba su inventor, seguro que esto les recuerda al nacimiento de Deep Blue.

Les recomiendo queridos lectores la visión de una película muda que se hizo en el año 1926 y se estrenó en los cines franceses en el año 1927 que se titula Le Joueur d' Échecs, dirigida por el famoso director Raymond Bernard. En esta película nos muestra como pudo ser aquella presentación en la Corte de Viena. Hay más películas que narran la historia fabulosa del turco y que ustedes pueden encontrar en la red, todas muestran el impacto social que causó aquel artilugio mecánico y autómata capaz de jugar al ajedrez como un gran maestro.


Era la presentación oficial del ingenio científico que jugaba al ajedrez, año 1770, presentación inolvidable de la época ante la Emperatriz de Austria Maria Teresa y el éxito estaba garantizado, se fraguaba el mayor de los fraudes en la historia de la Ciencia.


Todo un éxito la dichosa maquina de ajedrez que dio pie para que Kempele pasease durante diez años su autómata por toda Europa ganando cientos de partidas a los jugadores más importantes del momento.

Llegó su presentación también a París y allí comenzó su fama mundial ya que personajes tan sonados como Benjamin Franklin tuvieron el honor de perder ante El Turco que portaba túnica y turbante. Pero a pesar de la fama y los ingresos importantes que dejaba aquel invento el señor Kempele decidió dedicarse de nuevo a nuevos inventos por lo que su máquina diabólica y temida en el mundo del ajedrez quedó aparcada durante unos cuantos años.

Kempele moría en 1804 pero su invento pasó a manos de Johann Nepomuk Maeizel un paisano también inventor que vio en este maniquí articulado la posibilidad de encontrar una vida adinerada, así que resucitó esas exhibiciones que antaño dieron tanto que hablar.

Todos los jugadores de ajedrez conocen bien la historia que en el año 1809 protagonizó Napoleón ante el ingenio de una máquina capaz de dar miedo ante un tablero, sí, jugó contra el Automatón como era también conocido este ingenio del ajedrez. Las leyendas y mucho de lo que se cuenta sobre este enfrentamiento son variopintas, unos aseguran que se jugaron tres partidas, otros dicen que sólo una y que Napoleón intentó hacer una ilegal para ver como reaccionaría la máquina inteligente. También muchos piensan que con la soberbia de Napoleón se atrevería a viajar a Viena para jugar una partida con El Turco y dar posibilidades a un atentado contra su persona, pero eso nunca ocurrió, jugó en su cancha y fue derrotado por el muñeco con turbante.

El miedo se apoderó de Johann y decidió que era hora de hacer las Américas, así que se traslado al Nuevo Continente para hacer dinero y dar espectáculo con la máquina que más dio que hablar en el mundo durante sus 85 años de existencia y aún hoy en día muchos valoran la eficacia científica de aquel fraude.

La gira por los mejores teatros de Estados Unidos duró unos diez años y en una de esas noches mágicas El Turco se enfrentó con Edgar Allan Poe dejando al escritor sorprendido y anonadado por lo que su próxima obra literaria trataría sobre esta bestia diabólica capaz de dominar el arte del ajedrez y además usar voz a la hora de decir Jaque Mate; Johan era un buen inventor y tras la compra de la máquina al hijo de Kempele le aplicó ciertas mejoras que eran muy vistosas ante el público.

Edgar Allan Poe escribió El Jugador de Ajedrez de Maeizel en el que con formato de ensayo intenta descubrir la magia y el misterio que tiene este maniquí bajo las tablas de su mesa con aquellos movimientos tan humanos.

El norte de América había sido conquistado y ahora tocaba atacar el sur para seguir con el circo que no dejaba de atraer público a ver si alguien era capaz de derrotar a tan magnífico jugador artificial o simplemente descubrir como funcionaba el truco, llegó a Cuba y allí uno de los ayudantes de Maeizel moría y comenzaba la decadencia del espectáculo que ya no dejaba buenos beneficios económicos.

Terminó sus días este invento en un museo de Filadelfia, era el año 1845 y su dueño curiosamente era el médico personal de Allan Poe, años más tarde en el 1854 quedó destruido en el gran incendio de   la ciudad de Filadelfia.

Hay mucho escrito sobre este fraude histórico, sobre la magia de tan poderoso invento, miles de anécdotas reales y ficticias sobre ajedrecistas famosos fascinados con las jugadas extraordinarias que movía la mano del maniquí, les invito a excavar un poco en la historia de "El Turco" y les aseguro que quedarán sorprendidos y fascinados.

Para los más peques he buscado este vídeo con el que disfrutarán mucho más que con el texto del artículo, es animado, así que padres a poner el vídeo a los más pequeños amantes de los gambitos se lo ven padres con ellos ya que al final se desvela el truco o el fraude de esta invención.



Y para los más mayores les dejo este otro vídeo que seguro les hará indagar sobre los secretos mágicos y científicos que nos deja siempre la historia, sobre todo si en ella se encuentra  como protagonista el mundo del ajedrez y el misterio de un juego.



Más adelante les hablaré del primer autómata que jugaba al ajedrez de verdad y que fue un invento del español Leonardo Torres de Quevedo, pero esto será otra historia para otra ocasión.

10 comentarios:

Jorge Fernández dijo...

Me gusta la historia del turco, también me han gustado los videos. Lo que pasa es que me a dado pena que se quemase, porque me hubiese gustado verle. A estado muy bien. ¿Alguien le logro vencer?

Jose Senovilla dijo...

Jorge, primero repasa esa a que está coja ya que es un verbo...
Bueno sí que dicen que un tal Philidor ganó al Turco en una partida de las que hizo por Europa. Toda la información que hay sobre este ingenio por desgracia está mezclada con la ficción que muchos panfletos hicieron circular en la época, pero posiblemente este gran ajedrecista Philidor sí que ganaría a la máquina.

Un beso chaval.

Roi Reinaldo dijo...

Muy interesante, no conocía esta historia

Jose Senovilla dijo...

Gracias Roi, me alegro que te guste.

Un abrazo

andrés dijo...

Excelente e interesante relato.

Jose Senovilla dijo...

Gracias Andrés, intentaremos sorprender en cada entrada histórica.
Un abrazo

felix casanova briceño dijo...

Jo, genial. Fue un personaje sin igual en la época y !oh sorpresa! ¿el mismísimo Allan Poe se atrevió con la máquina? siempre aprendiendo algo nuevo...
Esperando al gran y poco valorado Torres Quevedo...
Un abrazo, amigos

Jose Senovilla dijo...

Amigo Felix la historia está llena de anécdotas impresionantes por ello que merece la pena indagar en ella.
Sí, habrá que hacer algo con Torres de Quevedo ya que es un personaje poco conocido pero apasionante por todos sus inventos, me recuerda a Tesla, son esos genios olvidados por todos pero llenos de innovaciones que cambiaron el mundo.

Un abrazo amigo y gracias por estar en este rincón, al final tendremos que echar una partida de ajedrez aunque sea en red, te lo debo.

felix casanova briceño dijo...

Este rincón es una gozada y, sí, Quevedo y Tesla no han gozado del suficiente reconocimiento (el caso del primero es muy sangrante). Algún día jugaremos ese "match" :)

Jose Senovilla dijo...

Ya sabes que sí Felix y si es en directo mejor que mejor.
Este rincón es de verdad un lugar increíble ya que tenemos a un redactor impresionante que narra lo que ocurre en el mundo del ajedrez de Oberena con una pasión y buen hacer de quitarse la chistera.
Y además hay un ajedrecista que publica desde el extranjero, no se puede pedir más para que se considere este rincón internacional, ja,ja,ja.

Un abrazo de nuevo